Un momento por favor...

 

¿Transformarse o Cambiar? - Genera Consulting

Colaboración realizada por Esperanza Vega.

 

El mundo siempre está en constante movimiento. Estamos influidos por nuestro entorno y al mismo tiempo influimos sobre él. Cuando el entorno se transforma, también lo hace el individuo.

De forma inesperada nos visita un microorganismo y nos hace vulnerables a todos, sin hacer distinciones de género, raza, nación o nivel socioeconómico.

Esta crisis del Covid-19 nos ha obligado a vivir una realidad insólita, ‘el estado de alarma’, y hemos tenido que adoptar unas medidas extraordinarias sin precedentes, para controlar la expansión de una enfermedad altamente contagiosa entre una población acostumbrada a la libertad de movimientos como derecho fundamental.

Las personas reaccionamos de distinta manera ante una crisis, dependiendo de la percepción sobre lo ocurrido, la sensibilidad y las experiencias previas. Es común sentir ansiedad, preocupación, inseguridad, soledad, vacío, abandono y hasta desesperación. Al enfrentarnos a una situación imprevista podemos intentar cambiar, disminuir o modificar el problema; renunciar y buscar satisfacción en otro sitio; o resignarnos a lo que ha sucedido y tratar de controlar el estrés o la ansiedad resultantes.

Los más afortunados hemos podido aprovechar este confinamiento para retomar el control de nuestra vida personal, reflexionar, relativizar, descansar, cuidarnos y descubrir o desarrollar nuevas habilidades.

Mientras tanto, otros muchos han tenido que desafiar cambios inesperados o profundas sacudidas.  Los ancianos y los niños nos han dado lecciones ejemplares de resiliencia, adaptación y generosidad. También el personal en activo: sanitarios, fuerzas de seguridad, limpieza, atención al cliente, repartidores y dependientes, periodistas, maestros, etc. que se han tenido que enfrentar esta situación con valentía y generosidad por el bien común.

Hemos aprendido que la comunicación depende más del interés que del medio de transmisión y, que hay silencios con mucho significado. Que todos podemos salir de la zona de confort. Y lo más importante: Que este virus se combate con solidaridad.

En cualquier caso, ninguno hemos vivido esta reclusión de forma indiferente. Algunos hemos experimentado un cambio; otros, una transformación.

 

¿Cambio o transformación?

Aunque parecen sinónimos, no es lo mismo cambiar que transformar.

El cambio implica una ruptura con algo que está presente. Busca algo nuevo, distinto y viene impuesto desde fuera. Genera inercia, resistencia, pereza.

La transformación es una elección desde el interior para mejorar o avanzar en lo que uno tiene o, en lo que uno es. Genera una sinergia positiva.

La adaptación, es la forma de relacionarnos con ese nuevo entorno.

Este trance nos ha despertado a una nueva realidad. Ahora nos toca readaptar los objetivos a las circunstancias actuales porque los que teníamos hace tres meses no son los mismos que tenemos ahora. Tampoco las necesidades, ni las prioridades, ni las expectativas, ni los resultados. No podemos volver al punto en el que lo dejamos.

Cuando ‘cerramos’ nos sentíamos sacudidos por esta pandemia declarada e inesperada, y por la incertidumbre de lo que podría pasar. Hemos lamentado tener que dejar nuestro puesto de trabajo, nuestra rutina, nuestra área de confort, sintiendo un intenso vacío y una gran impotencia.

Sin embargo, en los últimos días, tras el anuncio inminente de la reapertura de algunas actividades laborales, escucho con frecuencia comentarios tales como: qué pocas ganas, veremos qué nos espera, ahora será peor que en la última crisis, más trabajo, más recortes, etc.

Es entendible que al principio nos podamos situar en una ‘zona de pánico´ pero, no nos queda más remedio que aceptar que no vamos a poder volver, al menos en unos meses, a nuestra conocida área de confort; así que esta situación nos ha forzado a colocarnos en una `zona de aprendizaje’.

Readaptarse a la rutina puede provocar miedo e inseguridad porque, en esta transición, el patrón o modelo que teníamos ya no nos sirve. Sin embargo, estamos viendo que las empresas que menos están sufriendo son las empresas más flexibles, las que se han transformado con rapidez, porque transformarse es la mejor manera de readaptarse.

“No sobrevive la especie más fuerte ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio” Charles Darwin

Se ha comprobado que no todas las personas que tuvieron que afrontar situaciones de riesgo terminan sufriendo una afectación negativa. Por el contrario, hay personalidades más aptas y preparadas a la hora de revertir las crisis.

Esta capacidad de resistir y seguir adelante, en el marco de la Psicología positiva, se llama resiliencia. La resiliencia no es un rasgo que las personas simplemente tienen o no tienen, sino que implica conductas, pensamientos y actitudes que todos podemos adquirir.

La felicidad es una actitud que también se aprende.

No podemos cambiar los hechos, pero si elegir nuestra actitud antes ellos.

“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos sino de lo que somos” Pablo Neruda.

¡Todos podemos elegir ser felices cada día!

 

Esperanza Vega – Hotelera y Editora
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